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Proyecto: Ampliación de las instalaciones de la Ermita.

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  Al quedar libre la edificación contigua a la ermita (la casa donde nos criamos con mis hermanos), luego de estar más de una década ocupada por diversas personas en situación de vulnerabilidad social, a quienes se les dio la posibilidad de vivir sin pagar alquiler, asegurando únicamente el mantenimiento de las instalaciones, la casa quedó muy deteriorada. No solo, no se realizó ningún mantenimiento en ese tiempo, sino que se fue dañando la propiedad y al mudarse se llevaron la instalación eléctrica, los artefactos del baño y parte de los cielorrasos. Esta situación, sumada la necesidad de contar con más espacio para necesidades que se han ido presentando a lo largo de la experiencia de la ermita de Emaús, este año, el proyecto de ampliación de instalaciones contará con: una hospedería (sala, dormitorio con dos camas y baño), biblioteca y escritorio para trabajo y estudio, el taller, un pequeño invernáculo, el lavadero, la despensa de alimentos y un depósito para leña. Creemos que ...

Vivimos la vida monástica, inserta en el medio donde residimos: en la ciudad o la periferia.

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Antiguamente, los monjes se retiraban al desierto. Lo que más adelante se llamó “fuga mundi. La vida de Antonio y muchos de los apotegmas de los Padres del Desierto enseñan que el desierto era el lugar de la lucha entre el bien y el mal, Dios y el Demonio, el monje y las fuerzas del mal. Actualmente, el mal en todas sus dimensiones lo encontramos en la ciudad. En ella se dan las fo rmas más groseras de explotación: laboral, sexual, infantil. En ella encontramos las formas más burdas del individualismo y competición, donde la otra persona no es el prójimo sino oponente, quien me genera sospecha. En ella encontramos las peores expresiones del consumismo: todo tiene precio, todo se comercializa, todo se cambia y renueva, todo se desecha. No hay un lugar más agresivo y hostil que la ciudad: bocinas, velocidad, gritos, peleas, insultos, amenazas, hurtos, rapiñas, homicidios, violencia familiar. Si existe un lugar donde reside el mal, esa es la ciudad. Ese es el lugar que elegimos para desar...

Itinerario Monástico - La residencia:

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Según la modalidad de vida por la que optemos así será nuestro lugar de residencia.  Para quienes vivimos en la soledad ese lugar es la ermita.  Los tiempos han cambiado y con seguridad algunas actividades, entre ellas el trabajo, deba desarrollarse fuera de la misma (RB 50).  El lugar de residencia debiera caracterizarse por ser sobrio, austero, acogedor (RB. 32, 33, 52, 66). En él, las monjas y los monjes realizamos la oración, la lectio divina, el estudio (RB 8-19,49), recibimos visitas (RB 53), nos alimentamos y descansamos RB 38-42). Debiera permitirnos desarrollar la mayor cantidad de actividades de la vida cotidiana monástica, invitar al recogimiento y al encuentro con la Divinidad, con nosotros mismos – nosotras mismas y con la Humanidad:  “Un hermano vino al encuentro del abad Moisés, en Scitia, para pedirle una palabra. El anciano le dijo: -vete y siéntate en tu celda y tu celda te lo enseñará todo-“ (Apotegmas de los Padres).  Antes las ermitas y los...