Pentecostés 2021 - Cristo es cabeza de la Iglesia (Ef. 5:23)


 


Cristo es cabeza de la Iglesia (Ef. 5:23)

 

A esta confesión, todas las iglesias cristianas adhieren de forma incuestionable.

A su vez, las iglesias cristianas están divididas. Varias se consideran la verdadera Iglesia descalificando a las otras. Algunas cuestionan los sacramentos impartidas por otras. Unas no reconocen a las personas que desempeñan ministerios en otras iglesias.

¿De qué iglesia  Cristo es la cabeza? De la católica apostólica romana? De la católica antigua? De las católicas independientes? De la ortodoxa? De las ortodoxas independientes? De la anglicana? De las anglicanas independientes? De la luterana? De la metodista? De la valdense? De las presbiterianas? De las anabaptistas? De las bautistas? De la iglesia de los Hermanos? Del movimiento de restauración? De las iglesias Evangélicas Libres? De las pietistas? De la adventista? De las pentecostales o carismáticas? … de cuál de todas ellas, Jesucristo es la cabeza? Si identificamos a una de ellas como el cuerpo del cual Jesucristo es la cabeza (cf. Col. 1:18) dejamos fuera al resto del cristianismo.

Pero ¿a qué “Iglesia” hace referencia el Apóstol?

Para responder esta pregunta se nos hace necesario desandar los tres milenios de historia del cristianismo para encontrar nuestras raíces en el cristianismo primitivo; la iglesia que se mantuvo indivisa durante todo el primer milenio.

Pero ¿qué sucedió en los siguientes dos milenios que el cristianismo está tan divido?

Sin lugar a dudas, los hombres desoímos al Espíritu Santo. Como en la torre de Babel (Gn. 11:1-9) nos desentendimos y nos alejamos unos de otros, arrastrando comunidades enteras.

¿Cómo pretender que en este siglo XXI la gente crea en Jesucristo con el testimonio que hemos dado durante dos mil años todo el cristianismo?

A pesar de los esfuerzos del ecumenismo no se logra avanzar en la unidad de la Iglesia.

La invitación, es a orar y trabajar por la verdadera y real unidad del cristianismo, cumpliendo las enseñanzas de Jesucristo: formarán un solo rebaño con un solo pastor (Jn 10:16).

La inmensa mayoría del cristianismo confesamos los mismos artículos de fe, plasmados en el Credo Apostólico y compartimos la oración que Jesús nos enseñó, el Padre Nuestro ¿entonces, por qué en vez de descalificarnos, no trabajamos por reconocer lo bueno que cada denominación cristiana tiene; en vez de llamarnos herejes, comenzando a llamarnos “hermanos” (ni mayores ni menores, ni separados ni juntos, simplemente “hermanos” hijos e hijas de un mismo Padre, bautizados en un único bautismo (1Co. 11:13) donde se invocó al único Dios, Uno y Trino (Mt. 28:19) y se utilizó la única agua creada por Dios); y en vez de consolidar la desunión, llevamos adelante la enseñanza de Agustín de Hipona: En lo que es necesario: unidad; en lo que es dudoso: libertad; en todo: caridad.

Utilicemos los días que nos quedan antes de Pentecostés, para orar diariamente, las distintas denominaciones cristianas unas por otras; para orar por las personas que están sirviendo en el ministerio del liderazgo cristiano al frente de nuestras denominaciones, para que abiertas al Espíritu Santo busquen la unidad de la Iglesia en la diversidad de expresiones denominacionales; para que los sectores fundamentalistas del cristianismo se abran a la novedad de la unidad en la diversidad; para que en nuestras denominaciones cristianas y en nuestra dirigencia prime el poder como servicio, siguiendo el ejemplo del Señor (Mt.20:28):

 

Padre,

que todos sean uno

para que el mundo crea

(Jn. 17:21)


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